Sobre mí

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Sebastián Laguna (seudónimo de Daniel Enrique Silva Suárez) nació en Ecatepec de Morelos, Estado de México. Ha combinado profesionalmente distintas de sus pasiones: la música y la escritura a la par de su carrera como emprendedor.

 

Actualmente trabaja en la segunda parte de “El Escritor” y “Arpegio de Amor y Muerte”. Próximamente desarrollará el género fantástico, creando mundos totalmente nuevos, y escribirá relatos de suspenso en el género policíaco.

 



Eras tú

Y entendí el por qué no te suelto:


Tú eres como pocos, como ninguno, único, tu llenabas todo, eras mi todo, mi Dios y fuerza, fuiste mi mejor amigo, un hermano y hasta un padre, un esposo, incluso buen amante, cómo podría yo soltarte??


¿Cómo podría renunciar a la única esperanza de volver a tenerlo todo? ¿Cómo podría yo renunciar a ti, a todo y rechazar el volver a llenarme el alma?


¡Que egoísta soy al no soltarte!

¡Que egoísta soy al no dejar de pensarte!


Es esta la esperanza que da vida a mi corazón, está esperanza es la que me arropa en mis noches de desconsuelo , dolor y desesperación.



Y hasta hoy como noche a noche me pregunto si podré ser más egoísta y salir a buscarte...


Lau Resendiz


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Desde que te fuiste

Por: Lau Resendiz


Aún no sé quién soy, desde tu partida es día en que no puedo encontrarme, es día en que no me reconozco; después de ti sentía como el dolor me asfixiaba y corrí desesperada a buscar tu calor en otros cuerpos, corrí desesperada y hasta hoy me sigo buscando por la noche en una cama diferente por la que caigo cada fin de semana, en esas noches donde la soledad me acaricia y susurra al oído que te fuiste y que no volverás nunca más.


Desde que te fuiste me dibuje una falsa sonrisa y decidí salir a buscar las respuestas del “nosotros” en cualquier bar que me cruzaba por enfrente, pasaba ahí mis noches y uno que otro día ahogando pensamientos, ahogando  en cada trago los recuerdos de tus besos.


Ha sido difícil, muy difícil para mí, te fuiste tan a prisa que ni tiempo me dio de terminar de decirte lo mucho que te ame, lo mucho que te amo y lo mucho que me dolía ver cada vez que nos íbamos ausentando.  


Ahora si no queda duda: ya no estás, ya no volverás y por más que te busque ya no está ni tu sombra por algún rincón de aquí, solo estos recuerdos dentro de mi mente que no se van, que no me dejan, pese que ya una noche después de tu partida rompí con todos los detalles y obsequios que me diste, tire tus cartas, queme fotografías, tire ropa  tuya y mía; de la mía aquella que tanto te gustaba verme puesta, moví muebles y pinte paredes, intente hacer de mi hogar un nuevo espacio que habitar, pero no, no lo logre pese a todos mis intentos, aun sigue aquí tu recuerdo y es que aunque me obligo no te dejo, no te suelto, no te quiero olvidar.


Ya no me conozco, te perdí y en ese momento justo también me perdí, ya no tengo nada de la vida que viví junto a ti, saque de mi vida personas, libros, series, música, lugares, pero no te saco a ti, tú sigues viviendo en mí, es lo único que me queda de la que fui.


Ya no soy, ya no estoy, ya no vivo, solo respiro y debo ser honesta al decirte que no creo tener redención, sin embargo por si alguna esperanza quisiera alumbrara esta obscuridad te dejo aquí escrito un: “PERDÓN MI ETERNO AMOR MIO, NO TE QUISE NI LASTIMAR, VUELVE CUANDO QUIERAS, VUÉLVEME A AMAR”.


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El susurro de tu alma

Por: Sebastián Laguna

 

No tienes idea de lo que provocas con tu voz, la melodía del alma, perfecta, sublime. Pierdes toda conexión con este mundo terrenal, me hipnotizas, me obligas a desearte más de lo que mis pasiones pueden soportar.


"Poco a poco y muy rápido voy a parecerme, más a ti".

 

Podría escucharte una y mil veces cantar, sin siquiera tocarte, sin besarte, sólo embriagado con tu voz, con tu mirada al cielo y al horizonte. Tu cabello rubio, radiante y sedoso con el que sueño todas las noches perderme en la fantasía de ti, inalcanzable. Tus labios rojos, suaves, intensos, llameantes de dulzura.

 

Es tu perfección la que me hace atesorarte, te deseo pero no quiero tenerte, porque al tenerte dejarías de ser mi sueño, mi pasión, mi motivo.

 

Déjame admirarte un momento más, no me descubras, no averigües quién soy, olvídame si eso llega a pasar y jamás hables de mí.  Déjame perderme en el susurro de tu alma, déjame imaginar toda la vida que eres mía. 

 

 

 

 

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